En Bolivia, de 1.000 mujeres encuestadas, casi 900 recibieron mensajes molestos de forma repetitiva en medios digitales. 337 de las 1.000, recibieron insultos en redes por su identidad sexual.
El ciberacoso es un conjunto de conductas de carácter reiterado, entre las que se cuentan las amenazas, falsas acusaciones, humillación y chantaje, entre otros contenidos no solicitados, como material sexualizado, que resultan molestas e intimidantes. Estas conductas se ejercen sobre una persona u organización mediante sus redes sociales, cuentas en plataformas web u otras representaciones digitales en Internet; y los dispositivos electrónicos, que incluyen daños al ordenador y vigilancia de la persona violentada o daños a sus dispositivos electrónicos..
El ciberbullying, hace referencia a las mismas conductas, pero con enfoque a la niñez y la adolescencia vinculada al ámbito escolar. En Bolivia, el ciberbullying está mencionado en el Código niño, niña y adolescente, pero no está regulado en el Código penal, por lo que no constituye un delito.
De manera preventiva, te invitamos a leer nuestros consejos antiacoso. Si estás ya en una situación de violencia por ciberacoso, puedes seguir la ruta de orientación tecnológica. Para asesoramiento personal, puedes comunicarte al +591 62342430.
Ejemplo: Una mujer denuncia que desde varios perfiles falsos, una persona manda mensajes molestos con insultos y amenazas con el fin de hacerle daño. Sabe que es una sola persona porque usa el mismo lenguaje, los mismos tipos de insultos y tiene la misma manera de accionar, crea perfiles falsos, manda mensajes y oculta el perfil para evitar ser bloqueada, luego abre otra cuenta para mandar mensajes nuevamente.
Cuando vivimos algún tipo de violencia, tendemos a culpabilizarnos o responsabilizarnos por lo sucedido: “es mi culpa” o “me lo merezco por…”, y no existe nada más alejado de la realidad, nadie tiene derecho a violentarnos en nuestros espacios digitales ni en ningún otro lugar, la culpa siempre será del agresor y no al contrario.
Situaciones como esta, despiertan un sin fin de sentimientos y emociones, es importante que las escuches y valides. Recurre a tu círculo de confianza cercano, amigos(as) o familiares para poder expresarte. Cuéntales cómo te sientes, qué necesitas, y menciona cómo pueden ayudarte.
Identificar, reconocer, nombrar nuestros sentimientos y malestares físicos, es necesario, muchas veces los negamos, ignoramos o subestimamos por miedo a ser juzgadas, esto a la larga nos produce estrés, ansiedad y tensión emocional etc.
La rabia, el enojo, el miedo y la impotencia, son sentimientos que puedes tener hacia quienes dañaron tu integridad, tienes derecho a sentirte así. Es recomendable darle paso a estas emociones cuando vengan de visita, entendiendo qué son temporales y no llegan para quedarse.
Recuerda que cada persona enfrenta la violencia de forma diferente, no existe una manera “correcta” o “ incorrecta” de responder.
Si sientes que estás en peligro, busca ayuda de tus vínculos familiares más cercanos, cuentales la situación y establezcan acciones de seguridad, por ejemplo; mandar ubicación en tiempo real cuando estés camino algún lugar, o avisar cada vez que llegues a tu destino.
Cuando hablamos de autocuidado, nos referimos a lo que hacemos por nuestra salud física y mental, te dejamos algunos consejos para que los puedas poner en práctica.
Inspira profundamente mientras cuentas mentalmente hasta 5, mantén la respiración mientras cuentas mentalmente hasta 4, suelta el aire mientras cuentas lentamente. (Repítelo varias veces hasta que te sientas más relajada).
Si tu amiga está pasando por este tipo de situación, es importante que encuentre en ti un espacio seguro, ya que lo que más se necesita en estos casos es confidencialidad, confianza y validación. También puedes ayudarla a recolectar las pruebas y hacer las denuncias en las plataformas correspondientes. Recuérdale que ella tiene un problema, que no es el problema. Si tu amiga se siente muy angustiada, usar los primeros auxilios psicológicos puede ser de utilidad.
Son técnicas que se utilizan con personas que acaban de sufrir el impacto de una noticia, un accidente o han sido víctimas de violencia, personas que están en shock, que se sienten vulnerables y que están tratando de entender lo que les ha ocurrido y las consecuencias de lo que ha pasado.
La duración de una sesión puede variar de minutos a horas y su objetivo principal es proporcionar apoyo, facilitar la expresión de sentimientos y emociones, y escuchar y comprender a la persona afectada.
Es importante tomar en cuenta; ¿Estoy en condiciones?: Es necesaria una auto-evaluación de la condición personal frente a la crisis. Si nos encontramos afectadas por alguna situación personal (ej. duelo, crisis familiar, experiencia traumática reciente), es recomendable no aplicar la contención con otra persona. De esta manera, evitamos consecuencias negativas sobre nosotras mismas y sobre la persona afectada.
Es la capacidad de contactar emocionalmente, en este caso, con la víctima. Sería como la habilidad de ser capaces de ponernos en su lugar e intentar llegar a sentir lo que ella siente: Las personas que no están entrenadas para hablar con sobrevivientes de violencia, suelen decir algo equivocado aunque tengan buenas intenciones. Es importante entender que la violencia en línea es igual que la violencia fuera de línea. Las personas sobrevivientes se enfrentan muchas veces a la misma situación de trauma psicológico y se encuentran frente a verdaderos peligros en ambas instancias.
Por lo tanto, es importante hablar en un entorno seguro, generar confianza, utilizar el respeto, evitar juicios y suposiciones. No queremos caer en culpabilizar a alguien por lo que está pasando. Muchas veces, sin querer responsabilizamos a una persona que queremos ayudar y no a las personas que le agreden, cuyo comportamiento está normalizado y aceptado por la sociedad.
«Ella tiene un problema, ella no es el problema»
Evita juzgar sus decisiones o presionarla para llevar a cabo acciones como levantar una denuncia, hablar con el agresor, hacer una denuncia pública en redes sociales… Todas estas son opciones válidas, y al acompañar es posible sugerirlas, más no presionar a una opción que consideremos “correcta”.
Respeta que la decisión de hacerlo o no es de ella. En ocasiones, se puede presionar para ayudar o pensando en lo que nosotras desearíamos si nos ocurriera algo similar.
–¿Por qué hiciste eso?, ¿Por qué mandaste esa foto?
–Deberías habernos contactado antes; La decisión que ha tomado está mal, si no denuncia no le volveremos a ayudar la próxima vez; Encima, ¿cómo puede disculpar lo que ha hecho?; No sé cómo no se da cuenta…
–Aunque denuncies, no va a pasar nada.
–No es para tanto; No se preocupe.
–Yo, en su lugar…
Algunas personas que han vivido una crisis pueden mostrarse ansiosas o alteradas, sintiendo confusión o encontrándose sobrepasadas por la situación, observándose temblorosas, teniendo dificultades para respirar o sintiendo su corazón muy agitado. Los ejercicios de respiración son necesarios, porque la forma como respiramos modifica nuestras emociones. Cuando exhalamos nos relajamos más que cuando inspiramos.
Consiste en inspirar, exhalar y luego esperar un momento con los pulmones vacíos hasta volver a inspirar… lo importante es la pausa luego de vaciar los pulmones.
Para empezar, pídele a la persona que adopte una postura relajada y cómoda, poniendo los pies en el piso y sintiendo ese contacto. Si la persona lo desea o se siente cómoda, puede cerrar los ojos o mirar un punto fijo con la mirada baja.
En caso de que estés acompañando un caso, para generar un clima de confianza, puedes utilizar la siguientes frases:
Se debe tomar en cuenta que el ciberacoso, es una figura amplia y que puede llegar a relacionarse con otras figuras legales, ya que puede haber una vinculación estrecha entre acoso y amenazas.
Muchos de los delitos mencionados, no están establecidos de manera específica en un ámbito digital. Este es el caso del ciberacoso, que como figura específica no se encuentra tipificado en el Código Penal boliviano; sin embargo, la figura que llegaría a aplicarse en éstos casos sería el delito de acoso sexual, regulado por el artículo 312 del Código Penal.
De igual manera, como se menciona en la Guía de acciones de acompañamiento para ciberbrigadistas, se puede vincular el ciberacoso con las figuras de: acoso político contra mujeres (Art. 148 del Código Penal) y violencia en el sistema educativo (Art. 151 del Código niña, niño y adolescente). Dependiendo de la figura, se podrá sancionar con 2 a 8 años de privación de libertad a la persona agresora.
Para mayor detalle sobre las preguntas para identificar las diferentes figuras legales, se puede consultar aquí: Preguntas generales para conocer los hechos.
Sobre el ciberacoso específicamente, proponemos las siguientes preguntas para identificar esta figura dentro de los parámetros del Código Penal:
Si la persona decide hacer una denuncia, se puede consultar el paso a paso del proceso penal aquí para brindar información sobre las acciones a seguir.
Recopila las pruebas: toma capturas de pantalla del mensaje, la hora y la fecha, la foto del perfil, el número de celular, y en caso de contar con uno, el alias, es decir, el nombre de usuario que comienza con @.
Investiga: Ingresa al perfil, revisa el nombre y número de celular, mira sus fotos de perfil, la última vez que ingresó a la app, revisa si tienen grupos en común. En Facebook y Twitter, busca el número para ver si tiene un perfil asociado al número.
Denuncia el mensaje:
¿La información que te dimos fue de ayuda? Si necesitas más orientación, puedes comunicarte al +591 62342430, visita nuestra guía antiacoso digital: https://internetbolivia.org/8M/, también te invitamos a leer nuestros consejos antiacoso o a consultar el manual de la Fundación Karisma, (desde la página 16), para reportar contenidos abusivos, bloquear, silenciar y otros consejos de Seguridad, Protección y Privacidad en Twitter.